post image
Noticias - 26-08-26

A veinte años de la creación de CAPPRO, la agroindustria renueva su compromiso de conectar al productor con el mundo y generar más valor para todo el país.

A la opinión pública paraguaya:

Hace veinte años, la creación de CAPPRO respondió a una convicción que mantiene hoy toda su vigencia. El desarrollo del Paraguay no depende solamente de cuánto produce, sino también de cuánto valor es capaz de generar a partir de esa producción.

Durante estas dos décadas, la agroindustria demostró que transformar nuestros granos dentro del país significa mucho más que obtener aceite y harina de soja. Significa vincular al productor paraguayo con los mercados internacionales, generar empleo, movilizar inversiones y abrir oportunidades para otras actividades económicas.

Significa, en definitiva, construir un país que no solo produce, sino que transforma y crece.

 

Las empresas asociadas a CAPPRO cumplen un papel central en ese proceso. Son el puente entre la producción agrícola y el mundo.

 

Reciben la materia prima generada en nuestros campos, la convierten en productos con mayor valor agregado y la conectan con mercados que demandan alimentos, ingredientes, trazabilidad y confiabilidad.

Pero ese puente no termina en la exportación. Sus beneficios se extienden por todo el sistema productivo.

Cuando una planta industrial procesa más soja, aumenta la demanda para los productores. Se movilizan camiones, puertos y embarcaciones. Crece la actividad de proveedores, talleres, servicios técnicos y empresas logísticas. La harina fortalece la producción avícola, porcina, láctea y ganadera. El aceite abastece industrias alimenticias y abre oportunidades para los biocombustibles.

Cada tonelada industrializada activa una cadena de oportunidades que trasciende ampliamente a la industria.

Por eso, se debe presentar a la producción agrícola y a la transformación industrial como actividades estrechamente vinculadas, porque es así cómo funcionan las economías que generan desarrollo. Campo e industria se potencian mutuamente. Una agroindustria competitiva fortalece la demanda de materia prima, brinda mayor previsibilidad y estimula nuevas inversiones productivas. Al mismo tiempo, una agricultura dinámica permite abastecer tanto a los mercados internacionales como a la industria nacional.

 

Cuando el campo y la industria crecen juntos, crece el Paraguay.

 

La experiencia internacional demuestra que los países que fortalecen su agricultura y su capacidad industrial de manera simultánea amplían sus mercados, generan nuevas cadenas devalor y multiplican el impacto de su producción.

Paraguay tiene condiciones para avanzar en esa dirección. Cuenta con productores competitivos, capacidad instalada, conocimiento técnico, una matriz eléctrica renovable, una importante red logística y experiencia en el acceso a mercados internacionales.

La oportunidad está en integrar esas fortalezas y aprovechar plenamente la infraestructura que ya existe.

Industrializar más no significa cerrar mercados ni limitar las oportunidades comerciales de los productores. Es exactamente lo contrario, significa ampliar alternativas, diversificar destinos y multiplicar el valor que permanece en el país.

También significa responder mejor a las nuevas exigencias del comercio internacional. Los mercados valoran cada vez más el origen verificable, la calidad, la trazabilidad y el desempeño ambiental. En ese escenario, las empresas procesadoras pueden transformar esas exigencias en oportunidades concretas para los productores paraguayos, acercándolos a compradores que demandan alimentos e ingredientes confiables.

Ese es uno de los grandes desafíos de los próximos años: consolidar un sistema productivo capaz de competir no solo por volumen, sino también por integración, eficiencia y valor agregado.

Para lograrlo se necesitan generar las condiciones competitivas, leyes modernas, infraestructura eficiente y una articulación efectiva entre el sector público y el sector privado.

No como una agenda exclusiva de la industria, sino como una estrategia orientada a fortalecer la producción nacional y ampliar las oportunidades para todos los actores de la cadena.

A veinte años de nuestra creación, en CAPPRO renovamos nuestro compromiso con esa visión.

Creemos en un Paraguay donde el productor encuentre más oportunidades para su cosecha; donde la industria transforme más materia prima nacional; donde la logística conecte eficientemente al país con el mundo; y donde los beneficios del crecimiento lleguen también a los trabajadores, las empresas de servicios y las comunidades del interior.

El futuro no consiste simplemente en producir más. Consiste en lograr que cada paso de nuestra cadena productiva genere más valor para el siguiente.

 

Porque industrializar más no es la aspiración de un sector. Es una decisión estratégica para el Paraguay.

 

Raúl Valdez

Presidente, de la Cámara Paraguaya deProcesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO)

 

 

Para bajar en PDF la carta hacer click aquí: https://cappro.org.py/storage/cuploads/publication-1787759020.pdf


Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py

Footer image