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Noticias - 09-03-26

El acuerdo Mercosur-Unión Europea abre oportunidades concretas para el perfil productivo del país, especialmente para la industrialización de la soja y otros granos, la generación de empleo formal y la expansión de las exportaciones de productos con mayor valor agregado.

Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO sostuvo que la oportunidad comercial es enorme, pero debe venir acompañada de reglas claras y equilibradas para todas las partes. Además consideró que Paraguay debe definir un modelo económico claro y apostar decididamente al valor agregado.

No obstante, advirtió que el impacto dependerá de la capacidad de  acompañarlo con políticas públicas coherentes, reglas claras y un entorno regulatorio que impulse la transformación industrial, sin que las exigencias ambientales y de trazabilidad se conviertan en barreras extra arancelarias.

En entrevista exclusiva con MarketData, Valdez resaltó el punto de inflexión que significa para el perfil productivo paraguayo la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea.

Además habló acerca de las reformas y políticas públicas más urgentes que permitan acompañar el impacto del acuerdo birregional y el crecimiento industrial. Valdez también sostuvo que el país cumple con las condiciones necesarias para convertirse en un hub agroindustrial y proveedor global de alimentos con valor agregado.

Es importante recordar que las negociaciones previas a la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea, realizado el sábado 17 de enero en Asunción, duraron más de 25 años y se dio en un contexto marcado por cambios profundos en las dinámicas comerciales, la necesidad de diversificación de mercados y el impulso de marcos de relacionamiento que aporten estabilidad y previsibilidad a largo plazo.

Para Paraguay, el impacto directo será bastante significativo, al incentivar la exportación de productos con mayor valor agregado como aceites, harinas, biocombustibles y otros productos industriales, lo que permitirá aumentar el empleo formal y especializado, además de aportar mayor estabilidad a toda la cadena logística e industrial.

Asimismo, permitirá multiplicar la generación de divisas, atendiendo a que los productos industrializados tienen mayor valor unitario y menor volatilidad que las materias primas. “Desde Cappro vemos el acuerdo como una oportunidad estratégica para Paraguay porque consolida un marco de previsibilidad comercial de largo plazo, especialmente para la industrialización de la soja y otros granos”, explicó Raúl Valdez.

En ese sentido, recordó que, además de ser el principal destino para la harina de soja, la Unión Europea llegó a ser el tercer mayor comprador de aceite de soja paraguayo en la segunda mitad de la década pasada (2015–2019).

Sin embargo, recordó que desde la pérdida de la ventaja arancelaria del 0% que otorgaba el esquema SGP+, desde 2021 Paraguay dejó de exportar aceite a este mercado. “Por eso, el potencial para recuperar ese flujo e incluso incrementarlo sigue estando latente”, añadió.

CAPACIDAD INDUSTRIAL Y CALIDAD

Al cierre del año 2025 la industria aceitera paraguaya utilizó cerca del 80% de su capacidad instalada, considerado un hito positivo para el sector, que respondió en gran medida a una situación coyuntural relacionada con el mercado internacional de commodities.

Sin embargo, todavía hay condiciones que deben darse para que alcance y sostener el 100% de utilización de la capacidad instalada de forma permanente, entre ellas, contar con reglas tributarias claras y estables, acceso fluido y constante a la materia prima durante todo el año, costos logísticos razonables y un entorno regulatorio que impulse la transformación industrial dentro del país.

Asimismo, Raúl Valdez consideró fundamental mejorar la infraestructura del transporte fluvial y la disponibilidad de energía eléctrica, reducir los sobrecostos asociados a la burocracia y asegurar que las políticas públicas estén alineadas con el objetivo de industrializar en origen. “La industria paraguaya tiene capacidad y tecnología; lo que necesita es un entorno que acompañe esa inversión”, dijo.

En otro momento destacó que la agroindustria local ya cumple con elevados estándares sanitarios, ambientales y de calidad exigidos por los principales mercados internacionales, sin embargo, necesita condiciones que le permitan escalar. “Lo que falta es una agenda país que priorice de manera concreta la industrialización”, aseguró.

Para el titular de la Cappro, esto incluye acceso a financiamiento competitivo, infraestructura moderna, agilidad regulatoria y políticas que premien el agregado de valor en lugar de penalizarlo. “También es clave avanzar en un mayor reconocimiento internacional del nivel de cumplimiento y sostenibilidad de la agroindustria paraguaya”, advirtió.

Respecto al valor agregado y su importancia opino que existen regulaciones y prácticas que, aunque no tengan ese objetivo explícito, terminan desalentando la industrialización. Entre ellas citó la carga impositiva indirecta, la complejidad administrativa, los sobrecostos logísticos y la falta de incentivos específicos para la transformación industrial.

“Muchas veces el contexto internacional hace que resulte más competitivo exportar el grano sin procesar que industrializarlo localmente, incluso cuando la industria aceitera es una de las principales actividades en términos de inversión extranjera directa. Esa contradicción evidencia que aún hay mucho por corregir si realmente se quiere apostar al camino del valor agregado”, sostuvo.

POSICIONAMIENTO GLOBAL

Respecto al posicionamiento de Paraguay como proveedor global de alimentos con valor agregado, el titular del gremio aseguró que nuestro país tiene todas las condiciones -disponibilidad de materia prima, energía renovable, ubicación estratégica y experiencia industrial acumulada- para consolidarse como un hub agroindustrial regional.

“A mediano y largo plazo, desde Cappro esperamos que el país deje de ser percibido únicamente como exportador de commodities y pase a ser reconocido como proveedor confiable de alimentos, insumos agroindustriales y energía de alto valor agregado”, subrayó.

En esa línea insistió en que el principal desafío es sostener una visión de desarrollo de largo plazo, más allá de los ciclos políticos, y apostar a la integración de cadenas productivas que generen más empleo, tecnología y divisas.

Consultado sobre las políticas públicas más urgentes para acompañar el impacto del acuerdo Mercosur-UE y el crecimiento de la industria local, citó aquellas vinculadas a fortalecer la competitividad global de los productos paraguayos y a mejorar la seguridad jurídica.

“Es clave avanzar en la mejora de la logística y de los procesos aduaneros, así como garantizar energía confiable y competitiva. Además, se necesita una política clara de promoción industrial, con incentivos a la inversión productiva, y una coordinación público-privada que permita construir el ecosistema adecuado para afrontar las crecientes exigencias de los consumidores a nivel global sin perder competitividad”, enfatizó.

Además, Raúl Valdez añadió que la experiencia europea demuestra que la industrialización fue posible gracias a políticas públicas coherentes y sostenidas; y que “Paraguay debe definir un modelo económico claro y apostar decididamente al valor agregado producido en el país”.

Finalmente, el presidente de la Cappro advirtió que la principal tensión del acuerdo radica en que los requisitos regulatorios, especialmente en materia ambiental y de trazabilidad, puedan transformarse en barreras extra arancelarias si no se aplican con criterios técnicos y acordes a la realidad productiva del Mercosur.

Si bien, explicó, el gremio reconoce la necesidad de cumplir estándares, sostiene que estos deben ser “claros, equilibrados y compatibles con la estructura productiva de Paraguay”, para evitar sobrecostos que afecten la competitividad, destacando que el país ya produce de manera sostenible.

“La oportunidad comercial es enorme, pero debe venir acompañada de reglas claras y equilibradas para todas las partes”, afirmó, al añadir que el equilibrio se logra mediante regulaciones inteligentes, basadas en evidencia técnica y aplicadas con gradualidad.

“Paraguay ya produce de manera sostenible y cuenta con una huella ambiental que cumple con los estándares internacionales, en gran parte gracias a la eficiencia productiva y una matriz energética renovable. Las exigencias ambientales no deben verse como un obstáculo, sino como una oportunidad para posicionar los productos paraguayos por encima de los de países competidores”, concluyó.


Fuente: Marketdata, https://marketdata.com.py/laboratorio/entrevistas/paraguay-debe-definir-un-modelo-economico-claro-y-apostar-decididamente-al-valor-agregado-149649/

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