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Noticias - 26-08-26

El primer presidente de CAPPRO, Dr. José Vargas Peña, recordó los orígenes de la cámara, los desafíos de la industria aceitera y la importancia de fortalecer la molienda local.

La historia de la industria aceitera paraguaya ha experimentado en las últimas décadas una evolución profunda y sustancial, según destacó el primer presidente que tuvo la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), el Dr. José Vargas Peña.

El Dr. José Vargas Peña recordó que en los años 90 solo existía en el país una asociación de productores de aceites vegetales, presidida en esos tiempos por el Ing. Sante Matteucci, la cual dejó de funcionar y se extinguió en una época en que la agroindustria estaba enfocada casi exclusivamente en la obtención del aceite de coco y, más adelante, del algodón.

El cambio de paradigma de la agroindustria paraguaya comenzó con la consolidación productiva de la soja desde los años 90, con el afianzamiento de la aplicación de la siembra directa en los cultivos extensivos de la oleaginosa y el uso de nuevas tecnologías, gracias al impulso que se dio desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) para pasar de la agricultura convencional a la agricultura sustentable, con apoyo de la Cooperación Alemana (GTZ / GIZ).

El crecimiento sostenido del área de la producción de soja y la llegada de actores internacionales hicieron que la industria aceitera paraguaya se volviera mucho más compleja. En este escenario, se fundó la CAPPRO con el objetivo de conformar un gremio que representara tanto a las grandes empresas como a las medianas y pequeñas, relató José Vargas Peña.

Los actores que fueron figuras clave en la fundación de la cámara fueron Agustín Magallanes, Fernando Acosta, Guillermo Peroni y Roberto Bittar, entre otros. José Vargas Peña recuerda que la conformación del gremio logró un funcionamiento equilibrado, abordando los problemas de manera abierta y distribuyendo los cargos representativos de forma justa.

El objetivo central de la representación agroindustrial en CAPPRO fue consolidar una institución fuerte ante las autoridades nacionales y los mercados, para dialogar y negociar sobre la creación y/o modificación de normas, leyes, impuestos y tratados que afectan al sector”, resaltó.

Desafíos históricos y el impulso a la molienda local

El Dr. José Vargas Peña dijo que durante su presidencia el gremio enfrentó múltiples obstáculos operativos y comerciales, pero que el objetivo primordial siempre fue lograr que la mayor cantidad de granos se procesara en Paraguay, maximizando así la capacidad de molienda instalada en el país.

Respecto a la logística y el transporte, mencionó que la CAPPRO se dedicó a resolver reiteradamente problemas relacionados con el transporte fluvial, el costo de los fletes y la disponibilidad de barcazas, además de inconvenientes en el transporte terrestre, muchos de ellos se van superando, mientras surgen otros nuevos.

Sobre la apertura de mercados, indicó que al principio se realizaron misiones estratégicas, como una delegación a la India conformada por representantes del gobierno y del sector privado, para abrir nuevos destinos comerciales.

En cuanto al mercado interno, recordó que el gremio lidió con el permanente desafío del contrabando de aceites comestibles, una competencia desleal que hoy continúa.

También recordó que, en un momento de necesidad, Paraguay llegó a importar girasol desde Bolivia para procesarlo en plantas locales, demostrando la capacidad e importancia de mantener activa la industria durante la mayor parte del año.

El panorama actual y los temas pendientes

En la época actual, la agroindustria procesa alrededor de 3.5 millones de toneladas de soja y genera aproximadamente 10.000 empleos (entre directos e indirectos) a través de una enorme infraestructura local e internacional.

Sin embargo, la agroindustria continua trabajando sin incentivos fiscales ni normativos que fortalezcan el procesamiento local. En ese sentido, el entrevistado recordó que los países vecinos, especialmente Argentina -con capacidad de procesar más de 60 millones de toneladas de soja anual-, otorgan ventajas competitivas a sus industrias mediante beneficios fiscales o reintegros, lo que exige que en Paraguay se negocie con el gobierno políticas espejo para “nivelar la cancha”.

Sobre las políticas impositivas locales, Vargas Peña explicó que existe un reclamo histórico hacia el Estado paraguayo por la falta de reconocimiento en el procesamiento de la soja para la devolución del IVA, lo que se considera una deuda gubernamental con el sector, debido a que otros rubros con procesamiento similar sí cuentan con dicho beneficio tributario.

“El objetivo primordial siempre fue lograr que la mayor cantidad de granos se procesara en Paraguay”.

Respecto al trabajo que realiza la CAPPRO en coordinación con otros gremios de la cadena sojera para responder a las exigencias de trazabilidad de los mercados, lo destacó como un hecho sumamente auspicioso y trascendental, y lo calificó como un buen paso para adquirir la fuerza gremial negociadora que se necesita para avanzar hacia los objetivos nacionales, en pro del desarrollo de toda la cadena y de la economía.


Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py

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