La agroindustria inició el 2026 con perspectivas favorables
Los primeros indicadores del 2026 reflejan un impulso equilibrado en la agroindustria en cuanto al procesamiento de la soja, a lo que suma un interesante crecimiento en la transformación de otros granos, según los datos reflejados en el boletín mensual de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO).
El 2026 inició con señales alentadoras para la agroindustria, porque durante el mes de enero, se procesaron 110.842 toneladas de soja, volumen superior al promedio del último trienio, confirmando un arranque sólido de la campaña. A ello se suma una mayor diversificación del procesamiento, destacándose la casi duplicación de la molienda de otros granos como el girasol y la canola.
Este buen desempeño se da luego de un cambio de tendencia logrado en 2025, año que marcó un punto de inflexión para el sector, gracias a un contexto regional más favorable. Para este año, las perspectivas se mantienen positivas por impulso de una buena cosecha de soja, que ya fluye con normalidad hacia industrias y puertos, y sustentada en una producción estimada en más de 11,5 millones de toneladas.
La utilización de la capacidad instalada de la agroindustria llegó el 29% en enero, que si bien representa una leve reducción interanual, este indicador se explica principalmente por el incremento de la capacidad instalada nacional a 4,5 millones de toneladas, tras la reactivación de la molienda en CAHPSA, y ubicándose por encima del promedio de los últimos tres años.
En materia de comercio exterior, el complejo soja generó US$ 306 millones en enero, representando el 36% del total exportado por el país. Dentro del complejo, la agroindustria mostró un desempeño destacado porque las exportaciones de aceite, harina y cascarilla de soja crecieron 34% interanual, alcanzando US$53 millones y elevando al 17% su participación dentro del complejo soja.
Estos resultados refuerzan la importancia estratégica de fortalecer el procesamiento local como vía para reducir la alta dependencia de la exportación de granos en estado natural, concentrada en pocos mercados. A diferencia de ello, los productos industrializados paraguayos acceden hoy a más de 40 destinos aportando mayor estabilidad, valor agregado y generación de empleo.
Por eso, de mantenerse el actual contexto productivo y de mercado, el 2026 se presenta como una oportunidad clave para consolidar a la agroindustria como motor del desarrollo económico, acompañado el buen contexto con políticas públicas previsibles, condiciones logísticas adecuadas y un marco normativo que incentive la inversión y el uso pleno de la capacidad instalada.
Desde CAPPRO enfatizamos que para construir un crecimiento más sostenible, competitivo y menos dependiente de factores externos, es fundamental profundizar el proceso de industrialización, fortaleciendo el rol de Paraguay como proveedor confiable de alimentos y derivados agroindustriales al mundo.
Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py